lunes, 19 de febrero de 2018

El Evangelio De Juan 63: El Camino Del Discípulo. Juan 8.32-32.



El capítulo 8 del evangelio de Juan comienza con un relato exclusivo de sus páginas, en el cual Juan nos narra la trágica historia de una mujer, que al día siguiente de que terminará la fiesta de los tabernáculos en Jerusalén, fue sorprendida en el acto mismo del adulterio.

Está pobre mujer, que fue tratada como un simple recursos para poner tropiezo a Jesús, recibió las mayores palabras de parte de Cristo que cualquier ser humano podría escuchar jamás: Ni yo te condeno vete y no peques más.

El Señor Jesucristo, aprovechó la oportunidad que se dio, aunado a la tradición de encender 4 grandes candelabros en el patio de las mujeres del templo, para revelarse como La Luz del mundo, sin embargo, sus palabras como era la costumbre, no fueron bien recibidas, de inmediato los fariseos contendieron con él.

Jesús entonces hace lo que se conoce como una advertencia contra la incredulidad, despliega su argumento en 9 premisas:

·         Jesús los dejará si siguen obstinados.
·         Le buscaran sin hallarle una vez que los deje solos.
·         Morirán en sus pecados, la peor condena de un ser humano.
·         Una eterna separación del Señor, pues no hay nada que hacer para revertirlo.
·         Les recalca su incredulidad para abrir sus corazones.
·         Les extiende un poco más su misericordia.
·         Les reitera que hace la voluntad del Padre.
·         Les advierte que después será demasiado tarde.
·         Recalca una vez más el respaldo divino de su encomienda.

Esto hizo, que al menos de una forma superficial, pero algunos de los judíos ahí presentes creyeron en Jesús, si bien no fue una fe salvífica, si fue suficiente para que el Señor les hablara acerca de su forma de creer, por lo dicho en el verso 30, vemos que fue un grupo considerable de personas los que creyeron. 30 Hablando él estas cosas, muchos creyeron en él.

Los siguientes dos versículos, nos dan un panorama enorme acerca de lo que es ser un verdadero discípulo de Jesús y son el tema central de nuestro sermón del día de hoy: 31 Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; 32 y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

De inmediato Jesús les habla acerca de discipulado y permanencia en la Palabra a aquellos que han creído en él, en tan solo unas cuantas palabras salidas de la boca de Jesús en persona encontramos verdades tan profundas, muchas de ellas que ya hemos estudiado de una u otra manera:

·         Permanecer.
·         Palabra.
·         Discípulo.
·         Conocer.
·         Verdad.
·         Libertad.

Son todos temas de los cuales podríamos hacer bien de cada uno el argumento de nuestra predicación, pero cuando los vemos ligados íntimamente entre sí encontramos oro puro para nuestro caminar en Cristo.

Primero Jesús les habla de permanecer, del griego meno que significa estar firmes, durar, cumplir, quedarse y no desviarse, y como lo veremos en el capítulo 15, permanecer es la unica manera de dar fruto, pero Jesús nos hace una clara referencia: permanecer en Su Palabra.

Si bien es cierto que se refería a los argumentos que utilizo para llamarlos al arrepentimiento por su incredulidad, nosotros sabemos que está invitación se puede hacer extensiva a toda la Escritura: Mateo 4:4. 2ª Timoteo 3:16.

Junto a la Sola Scriptura, la Tota Scriptura son indispensables en la vida de todo hijo de DIOS, pues en definitiva nosotros NO podemos elegir que partes de la Biblia creer y cuales no o que partes obedecer y que partes no queremos hacerlo, es toda o no tenemos nada.

Hoy en día, hemos caído en un cristianismo de comodidad, como si fuéramos a un restaurante y lo que nos dan es la carta para elegir qué es lo que deseamos:

·         Su bendición.
·         Su amor.
·         Su salvación.
·         Su prosperidad.
·         Su sanidad.
·         Su ayuda.

Pero desechamos lo que no nos agrada del menú:

·         Su señorío.
·         Su iglesia.
·         El vivir en santidad.
·         El amar a nuestros hermanos.
·         La membresía.
·         Obedecer sus mandamientos.
·         Comunión unos con otros.

Tal vez en un restaurante podamos elegir que platillo deseamos, pero este no es un restaurante y DIOS no está de oferta o recibimos toda la Escritura o no tenemos nada.

Jesús fue claro, su llamado es a permanecer en Su Palabra, como evidencia real e irrefutable de que somos sus discípulos.

Lamentablemente queremos tomar el título de cristianos mucho antes de siquiera ser discípulos, y ese no es el orden. Hechos 11:26.

Muchas personas han sido engañadas creyendo que son cristianos cuando no son discípulos del Señor, lo vemos sobre todo en aquellos que al pasar por el fuego de prueba abandonan el Camino, tristes y frustrados, lo vemos también en la falta del reflejo de Cristo en todas y cada una de las áreas de nuestras vidas, pues con aparentar ser cristianos en la iglesia nos damos por bien servidos.

Por la gracia de DIOS nosotros hemos entendido que un discípulo en sí un aprendiz, que es enseñable y corregible y que un verdadero discípulo ama más la verdad que tener la razón, pero no es todo lo que hay con respecto al discipulado o a ser un discípulo, aún hay más mucho más, pues, de hecho, nunca terminaremos de aprender, nunca terminaremos de ser discípulos aquí en la tierra, solo hasta llegar a la eternidad y recibir nuestra herencia plena llamada glorificación, por eso es que la biblia nos enseña el camino del discípulo.



Todos aquellos que por la gracia de DIOS hemos nacido de nuevo, y nos hemos arrepentido de nuestros pecados para poner nuestra fe en la persona de Jesucristo, tarde o temprano tendremos la necesidad de ser discipulados, es algo que DIOS puso en el paquete de salvación: ser como Cristo.

Hay un camino que todo discípulo tiene que recorrer, es impostergable, tarde o temprano DIOS nos va a llevar a caminar en ese camino de discipulado, el primer paso lo acabamos de mencionar: permanecer en Su Palabra.

No podemos decir que somos cristianos si no somos primero discípulos y no podemos decir que somos discípulos si no hemos descansado en la palabra de DIOS renovando nuestra mente en Ella, permaneciendo firmes, asimilando y aceptando TODA su enseñanza y no solo la que nos conviene, ese es el primer paso en el camino del discípulo.

El segundo paso en el camino del discípulo, es el más grande privilegio que podríamos merecer, Jesús lo dijo claramente: Y conocerán la verdad.

Tanto el verbo conocer, como el sustantivo verdad, significan para los judíos mucho más de lo que puede significar para los filósofos, recordemos que la primera audiencia a quienes fue dirigido tanto este evangelio como estas palabras de Jesús fueron precisamente a los judíos.

El conocer, es algo más que un proceso de pensamiento o acumulación de información, conocer, para DIOS es tener una experiencia personal, de primera mano, nos habla de prácticamente una relación íntima. Génesis 4:1. Mateo 1:25.

Cuando se trata de un conocimiento de DIOS, entonces solo puede obtenerse por revelación, es decir que sea DIOS quien dé el primer paso y se muestre a nosotros, implica también que él nos conoció antes y nos amó sin nosotros hacer nada para merecerlo. Romanos 8:29. 1ª Corintios 8:3.

El conocer a DIOS significa entonces que ÉL nos conoció primero y nos llevó de la mano a conocerle a él, él se revelo a nosotros por eso le amamos, porque él nos conoció primero, el conocerle además implica algo más allá de lo superficial, pues muchos son los que conocieron a Jesús superficialmente: Judas, Pilatos, los fariseos mismos, pero no hubo nunca una real intimidad.

La verdad en el sentido bíblico tampoco tiene nada que ver con la definición humana o filosófica, los filósofos escolásticos definían la verdad como la adecuación de la mente a los objetos, por lo tanto, hacían de la verdad algo puramente intelectual.

Aun no nos vamos a adentrar en este concepto, deseo tratarlo más a fondo un poco más adelante, pues el evangelio así lo permite, solo diremos que la verdad, desde el punto de vista bíblico es la sabiduría de DIOS hecha norma de vida para el ser humano, por eso es que Cristo es LA VERDAD porque es la Sabiduría de DIOS encarnada.

Lo que ahora nos importa es que el conocer la verdad, implica ver las cosas como DIOS la ve, pensar como DIOS piensa, sentir como DIOS SIENTE, actuar como DIOS actúa, el conocer la verdad implica una transformación profunda de nuestra percepción de todo a nuestro alrededor.

Conocer la verdad implica que comenzamos a tenar una perspectiva apropiada de Dios, del mundo y de nosotros mismos, pues veremos las cosas en su verdadero color y les daremos el aprecio que corresponde al verdadero valor que tienen. Esto es lo que se suele llamar una correcta escala de valores.

Este es el segundo paso en el camino de todo discípulo: cuando nuestra escala de valores es puesta a prueba. Por eso el primer paso es permanecer en su Palabra, pues de no hacerlo, cuando llegue el momento de demostrar que conocemos la verdad, si antes no hemos permanecido, lo único seguro es que fallaremos.

Me estoy refiriendo a que tarde o temprano llegarán a nuestras vidas momentos donde Dios pondrá a prueba nuestro discipulado, no me refiero al fuego de prueba o a las tribulaciones en sí misas, más bien con una bifurcación:

·         Obedecer a Dios o ir por el yo.
·         Seguir a Cristo o seguir mi voluntad.
·         Amar a DIOS o amar el mundo.
·         Dar evidencia de mi cristianismo o ser como los paganos.
·         Congregarme o quedarme en casa a descansar.
·         Perdonar o seguir sintiéndome ofendido.
·         Seguir pecando o confesar y arrepentirme.
·         Hacer LA VOLUNTAD DE DIOS o vivir la vida a mi manera.
·         Daniel 3:10-19. Hechos 4:18-21.

El tercer paso en el camino del discípulo es: la libertad como consecuencia de conocer la verdad: y la verdad los hará libres. Este es el gozo de un discípulo.

Después de la vida (y, a veces, más que la vida), los seres humanos aman la libertad; pero, al ignorar la verdad, desconocen la verdadera libertad y la confunden con hacer lo que ellos más quieran, pero como lo acabamos de ver en el segundo paso, nosotros estamos alineados con los deseos y la voluntad de DIOS, su vida es nuestra vida.

El ser humano cree que la libertad es no tener ninguna atadura, el cristiano sabe que su libertad está en conocer a Cristo, en ser su discípulo, en ser su esclavo, pues ya lo hemos entendido antes o somos esclavos del pecado o somos esclavos de Cristo, no hay más opciones, la esclavitud al pecado como veremos en las próximas semanas, trae miseria y muerte, ser esclavo de Cristo trae libertad.

Es una paradoja más de la Escritura, la esclavitud trae libertad, sin embargo, si lo pensamos bien, es algo lógico, pues el pecado ha hecho estragos en nuestro ser: cuerpo, alma y espíritu están bajo su yugo a menos que seamos de Cristo.

·         Cristo trae entonces libertad a nuestro espíritu, lo hace por medio de la justificación. No más esclavos de la condenación del pecado.
·         Cristo trae libertad de nuestra alma, por medio de la santificación. No más esclavos del poder del pecado.
·         Cristo trae libertad a nuestro cuerpo, por medio de la glorificación. No más esclavos de la presencia del pecado.

¿Qué puede causar mayor felicidad, que puede traer más gozo a nuestro ser que conocer que somos libres de la esclavitud del pecado, de su poder, de su presencia y de sus consecuencias?

Vivir como esclavos de Cristo, es nuestra verdadera libertad y es nuestro mayor gozo, pero es el tercer paso de nuestro caminar como discípulos, primero hay que permanecer en su Palabra, tomando en serio nuestra renovación de la mente, el segundo paso es conocer la verdad, una vida de intimidad con Cristo para que cuando seamos probados podamos dar el tercer paso: vivir en total libertad siendo esclavos de Cristo.

Este es el camino que todo discípulo de Cristo va a pasar en su vida, tarde o temprano el Señor nos va a llevar a vivirlo, a caminarlo, a recorrerlo:

·         Permanecer en su palabra.
·         Conocer la verdad.
·         Vivir en libertad.

Muchas veces el camino se volverá más y más difícil, algunas veces al grado de ser para nosotros imposible seguir adelante, es entonces cuando DIOS nos está llevando al final de nuestra autosuficiencia, al final de nuestras fuerzas, al final de nuestros propios recursos, y DIOS no tiene planeado darnos más fuerzas para seguir adelante, eso sería antropocéntrico, no ese no es su plan.

Su plan es que Cristo viva su vida, camine el camino del discípulo por medio de nosotros, que sea Él controlando nuestros pasos, uno a uno, hasta que nos hallemos caminado el camino del discípulo de forma natural, pero no nosotros, sino Cristo en nosotros, que es la esperanza de gloria.



miércoles, 14 de febrero de 2018

Soteriología. Tema 25: La Adopción Filial. Cita: Juan 1:12.



En las ultimas clases nos hemos adentrado en el tema de la Justificación por Fe, a groso modo hemos dicho que la justificación es DIOS en su papel de juez dictando una sentencia, a través de la cual, previa absolución de nuestros pecados, se nos constituyó (es decir se nos creó, reconoció y otorgó legalmente) el derecho de ser justos, es decir, se cambió nuestro estatus jurídico de pecadores a justos.

Las Sentencias jurídicamente hablando son irrevocables, y una persona no puede ser sujeta a un nuevo juicio por el mismo tema que resolvió la Sentencia. En este caso, eso equivaldría a que Dios nos justifica una vez y para siempre a través de Cristo, y que ese acto es válido, perfecto e irrevocable y que nadie más puede acusarnos nuevamente. Romanos 8:33.

El glorioso intercambio, a través del cual Cristo tomó nuestro lugar, tiene su base legal en algo conocido como trascendencia de la pena, la cual en nuestro país está prohibida, pero en Roma se practicaba, y consiste en que alguien que no cometió el delito, tome el lugar del que lo cometió y cumpla esa pena. En la antigüedad incluso se llegaba al grado de que toda la familia debía pagar por el delito cometido por uno de los miembros, y acababan matando a todos.

El glorioso intercambio, implica que el juicio de Dios, su justicia, la condena y la "purga" de la condena que nos correspondía, recayó en nuestro Señor Jesucristo. Evidentemente nosotros seguimos siendo los autores del delito, del pecado, y eso no cambia, la cuestión es que alguien pago en nuestro lugar, y eso hizo que nos absolvieran y nos declararán justos, no porque lo fuéramos sino porque Cristo tomó nuestro lugar.

Por eso es que la Justificación no nos transforma de pecadores a santos, porque en realidad no teníamos con que, ni podíamos, demostrar que no cometimos los pecados, lo cual nos habría declarado inocentes, lo que ocurre es que después de ser encontrados culpables Cristo, levantó la mano por nosotros, y dijo "yo cumplo su pena", Dios al ser el ofendido aceptó y a nosotros nos declararon y constituyeron justos, más no inocentes.

Además, hay otro tema que se desprende de la justificación, que es necesario tratarlo a parte pues es muy importante, es la adopción filial (como hijos).

La Adopción Es Un Acto Del Favor De DIOS, Por El Cual Un Creyente Justificado, Que Ha Nacido De Nuevo Por El Espíritu, Es Colocado En La Gloriosa Posición De Hijo Y Hecho Heredero De Las Promesas Celestiales.

Es verdad que somos hijos de Dios por el nuevo nacimiento, pero es también cierto que al mismo tiempo somos adoptados en la familia de Dios. La regeneración nos da la naturaleza de ser hechos hijos de Dios (con sus aspectos de nuevo nacimiento, crecimiento, desarrollo y madurez Juan 3:3-5. 2ª Pedro 1.4), mientras que la adopción nos da nuestra posición legal como hijos de Dios.

Aunque la adopción es un privilegio que se nos da en el momento en que nos convertimos en creyentes, no es lo mismo que la justificación ni que la regeneración. Por ejemplo, Dios podía habernos dado justificación sin los privilegios de la adopción en su familia, porque podía habernos perdonado nuestros pecados y habernos dado una posición legal correcta delante de él sin hacernos sus hijos.

De modo similar, podía habernos hecho vivir espiritualmente mediante la regeneración sin habernos hecho miembros de su familia con los privilegios especiales de miembros de su familia; los ángeles, por ejemplo, evidentemente caen en esa categoría.

La Enseñanza Bíblica De La Adopción Enfatiza Mucho Más Las Relaciones Personales Que La Salvación Nos Otorga Con Dios Y Con Su Pueblo.

Juan menciona la adopción al principio de su evangelio, en donde dice: A todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. Los que no creen en Cristo, por el contrario, no son hijos de Dios porque no son adoptados en su familia, sino que son hijos de ira. Efesios 2:3, e hijos de desobediencia. Efesios 2:2; 5:6.

La adopción es una consecuencia y es la continuación de la justificación, pues ambos son estados legales emitidos por DIOS en su papel de juez, en la adopción la sentencia es que los creyentes arrepentidos, que por medio de la fe recibimos la justicia de Cristo, ya no es considerado enemigo o ajeno a DIOS, sino que ahora es situado en la posición legal de hijo, con pleno derecho a la herencia del Padre.




Sin embargo, como podemos darnos cuenta, la adopción todavía va más allá que la justificación, pues en la justificación el ser humano pecador es descargado de la culpa y es restituido al favor y la amistad con DIOS, la adopción da el siguiente paso, DIOS nos considera ya no solamente sus amigos, nos llama sus hijos. Romanos 8.14-17. Gálatas 4:4-5.

En el acto de adopción, una persona toma un niño (o niña) de una familia que no es la suya propia, lo introduce en su familia y lo considera como verdadero hijo con todos los privilegios y todas las responsabilidades que pertenecen a esa nueva relación. La persona adoptada disfruta de los privilegios que comprenden pertenecer a la nueva familia de Dios.

¿Significa que estamos emparentados unos con otros como familiares todos los creyentes en Cristo? La respuesta es un rotundo SI, claro que sí. Es más, no solo los creyentes del N.T. también se incluyen los creyentes del A.T. Romanos 9:7-8. Gálatas 4.28-31.

Pablo explica que este estatus de adopción como hijos de Dios no se realizó por completo en el antiguo pacto. Gálatas 3:23-26. Esto no es decir que el Antiguo Testamento omitió por completo hablar de Dios como nuestro Padre, porque Dios en efecto se llama a sí mismo Padre de los hijos de Israel, y los llama sus hijos en varios lugares. Salmo 103:13; Isaías 43:6-7; Malaquías 1:6; 2:10.

Pero, aunque había una conciencia Justificación y adopción de Dios como Padre en el pueblo de Israel, los plenos beneficios y privilegios de la membresía en la familia de Dios, y la plena realización de esa membresía, no fueron efectivos sino cuando Cristo vino y el Espíritu del Hijo de Dios se derramó en nuestros corazones y dio testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios.

·       Nuestra herencia y privilegios como hijos.

Al ser adoptados por DIOS como sus hijos, los creyentes en Cristo adquirimos el derecho a la herencia que es la vida eterna. Romanos 8:14-17. La vida eterna se adquiere en el momento en que uno llega a ser un verdadero creyente, porque en ese momento es que recibimos el Espíritu Santo de la promesa.

o   Hechos 2:39.
o   Romanos 8:17.
o   Gálatas 3:14.
o   Efesios 1:13.
o   2ª Pedro 1.4.

Pero Nuestra Herencia Se Revelará En Todo Su Apogeo En La Gloria Futura: Nuestra Glorificación. Romanos 8.23,30.

En este sentido se puede decir que la adopción incluye a la glorificación, que es entre otras cosas la redención final de nuestros cuerpos. Mientras esperamos en el tiempo que se cumpla la plenitud de nuestra herencia, podemos disfrutar de nuestro privilegio que DIOS como a hijos suyos nos ha dado.

Dicho privilegio no es la prosperidad, ni la salud física, tampoco cosas materiales, el privilegio es la parrhesía: la completa confianza que la sangre de Cristo nos ha proporcionado para hablar cara a Cara sin intermediarios con Él Altísimo, delante delTrono de la Gracia. Hebreos 4:16. 10:19.





Un Dios Santo 11: Contender con Dios Parte 1. Habacuc 1:2-4.

La máxima expresión de la ira y la justicia de Dios se pueden ver en la cruz del calvario, es ahí donde la justicia santa de Dios se hace ...