miércoles, 7 de marzo de 2018

Soteriología. Tema 28: La Purificación. Cita: 1ª Juan 2:16.



La santificación es el proceso en el tiempo de reflejar el carácter de Cristo, es el progreso de la vida divina en el creyente, el proceso de reflejar a Cristo que está en su interior, el agente principal de esta obra santificadora es el Espíritu Santo, nosotros solo cooperamos, pero no con nuestro esfuerzo, sino con la docilidad a su obra.

La santificación tiene 2 aspectos, la crucifixión de la carne y la vivificación del espíritu, este segundo aspecto lo realiza por dos medios, el medio subjetivo, que es la FE y los medios objetivos: La Escritura, Los Sacramentos, La Providencia, la comunión con los hermanos y la oración de rendición al Espíritu.

Cuando Abandonamos O Descuidamos Los Medios Objetivos De Gracia, Es Que Vemos Nuestro Proceso De Santificación Detenido O Hasta Revertido En Cierto Grado.

Por ello es que la vida cristiana consiste en permanecer siempre en Jesucristo, siempre pegados a la vid Verdadera por los medios de gracia que el Espíritu Santo ha puesto a nuestra disposición.

La santificación tiene además dos facetas.

·         La faceta negativa: la purificación.
·         La faceta positiva: las buenas obras.

Se dice que es la faceta negativa porque implica la liberación del poder del mal con la virtud del Espíritu Santo, es dejar cada vez más aquellos que afecta nuestra comunión de forma negativa con DIOS.

De la misma forma en que un hijo puede estar en una buena o mala relación con su padre, sin que esto afecte su posición o estado de hijo, así también los creyentes, por el hecho de que estamos justificados con la justicia de Cristo una vez y para siempre y por lo tanto ser hijos de DIOS, las acciones pecaminosas de la carne no pueden afectar de ningún modo nuestra nueva posición de justos ni de hijos, pero si puede enfriar o apagar nuestra comunión íntima con el Señor. 1ª Tesalonicenses 5:19.

La Causa Por La Cual Muchos Creyentes Llevan Vidas De Derrota Y Decaen Espiritualmente Viviendo Sin Dar Fruto Es Porque Su Relación Con DIOS Por Medio De Jesucristo Se Ha Enfriado A Causa De Los Pecados De La Carne.

La causa de las fallas se encuentra en que día a día somos derrotados por los enemigos de la santificación, que son los grandes enemigos de todo cristiano:

·         El mundo.
·         El diablo.
·         La carne.

A.   El mundo. Del griego kosmos se refiere a la creación de DIOS que debido a los efectos del pecado y de la perversión del ser humano tiene un sentido despectivo en el N.T.

Para su mejor compresión lo hemos definido anteriormente como la sociedad separada de la voluntad de DIOS, son los hombres contrarios a Jesucristo y a Su evangelio, son dirigidos y gobernados por el maligno.

·         Juan 12:31-32.
·         Juan 14:30.
·         Juan 15:19.
·         1ª Juan 5:4 y 19.

B.   El diablo. Siempre ha envidiado al hombre por ser la obra maestra de la creación divina, visiblemente favorecido por los designios de salvación del Señor es por lo tanto el gran enemigo de la humanidad.

Es cierto que el diablo ya fue vencido por el Señor Jesucristo en la Cruz, ha sido juzgado ya Juan 16:11, pero su condena aún no ha sido ejecutada. Todavía mantiene una pelea contra los cristianos buscando a quien devorar.

·         2ª Corintios 2:11.
·         Efesios 6:10-12.
·         Colosenses 2.14-15.
·         1ª Pedro 5:8.

C.   La carne. Del griego sarx. La Escritura usa este término para 3 aplicaciones diferentes:

1)    El cuerpo humano como tal.
2)    La auto suficiencia o independencia de DIOS.
3)    La naturaleza acostumbrada a seguir pecando, susceptible a las 3 concupiscencias 1ª Juan 2:16:

                                          i.    La concupiscencia de la carne. Es el deseo desmedido e intenso de la búsqueda del placer propio, de manera egocéntrica, sin importarnos nadie más que nosotros mismos, es alimentar nuestros apetitos más viles: gula, embriaguez, pereza, lujuria sexual, etc.

                                        ii.    La concupiscencia de los ojos. Es el deseo desenfrenado por tener lo que el mundo ofrece, es el apego malsano a los bienes materiales: la avaricia, la vanidad, los lujos excesivos, injusticias sociales, discordias, envidias, etc.

                                       iii.    La vanagloria u orgullo. Es el amor propio fuera de toda proporción bíblicamente sana, el deseo de ser reconocidos, de ser mejores que los demás, de sentirnos superiores.



Nuestro Señor Jesucristo venció las 3 concupiscencias en el desierto. Mateo 4:3-9.

·         De la carne. Al ser tentado en convertir las piedras en pan.
·         De la vista. Al mostrarle todos los reinos del mundo.
·         Del orgullo. Al ser llevado a la parte alta del templo para probar su valía como el Hijo de DIOS.

El Proceso De La Purificación Por Lo Tanto Indica La Separación De Toda Concupiscencia.


Tal como el oro es separado de la escoria por medio del horno de fuego en el proceso llamado purificación, para obtener nada más que oro puro, de la misma manera, la separación de las impurezas, nos acercan más al estado original en el cual fuimos creados. Eclesiastés 7:29.

Ya que la purificación es el proceso en que espera llegar a limpiar por completo todo compuesto ajeno y dejar lo más puro posible, el cristiano entonces está llamado a ser:

·         Puros, siendo Uno con DIOS. En sus caminos, en sus pensamientos y en su voluntad.

o   Salmo 139:17.
o   Juan 7:17.
o   Hechos 15:9.
o   Romanos 12:2.
o   Filipenses 2.5.
o   Colosenses 3:10.


·         Puros, siendo Uno consigo mismo. Esto se muestra por medio de ser siempre sencillo o humilde de mente, de palabra, y de corazón.

o   1ª Corintios 1:10.
o   2ª Corintios 10:5. 11:3.
o   Efesios 5.5.
o   Filipenses 2:2.
o   Hebreos 13:15-16.

·         Puros del mundo. Vació de lo mundano y del propio “yo” para poder ser lleno de DIOS y poder ser usado por Él.

o   2ª Timoteo 2:21.
o   Santiago 4:4-5.


Solo Los Que Están Vacíos De Otras Cosas Pueden Ser Llenos De DIOS.

Recordando que cuando tenemos cosas no nos alejamos de DIOS, sino que nos alejamos cuando las cosas nos tienen a nosotros.



domingo, 4 de marzo de 2018

El Evangelio De Juan 65: Hijos De Abraham. Juan 8:37-42.



Después de que Jesús confronta a los judíos por su incredulidad, muchos de ellos creyeron en él, aunque de una forma superficial, pues cuando les dice los requisitos para ser verdaderos discípulos y tener por consecuencia la libertad, de inmediato repelan diciendo que ellos nunca habían sido esclavos de nadie.

Entonces Jesús les derriba su orgullo de un golpe, al hacerles ver que ellos han sido esclavos del pecado y que además su tiempo estaba contado para tener la exclusividad como pueblo escogido por DIOS.

En unas cuantas palabras de Jesús, encontramos maravillosas verdades:

·         El orgullo que lleva a mentir y olvidarse de donde DIOS nos ha rescatado.
·         Buscar justificar el orgullo con frases espirituales: linaje de Abraham somos.
·         No podemos ser esclavos de nadie: todos en este momento o somos esclavos de Cristo o somos esclavos del pecado.
·         Los esclavos no heredan solo los hijos de la libre: los redimidos.
·         Si el hijo nos libera seremos ontológicamente libres: espíritu, alma y cuerpo son libres de la condena, el poder y la presencia del pecado.
·         Ese tipo de libertad solo Cristo la puede dar, lo demás son solo falsas ilusiones.

Pero las palabras de Jesús no se quedaron ahí, prosiguió con su confrontación: 37 Sé que sois descendientes de Abraham; pero procuráis matarme, porque mi palabra no halla cabida en vosotros.

Lo que Jesús hizo fue reconocer su descendencia física de Abraham, pero no les llama hijos de Abraham, además, solo reconoce que son descendientes del padre de la fe para mostrarles que eso les trae más condena a sus vidas por sus actitudes pecaminosas, en específico, les recalca el hecho de que lo quieren matar. Juan 5:18. Juan 7:19, 25, 30, 32.

El plan para la muerte de Jesús a manos de los dirigentes de los judíos está cada vez más de manifiesto en el evangelio de Juan, hasta que por fin unos capítulos más adelante, queda explícito y es echado a andar dicho plan.

La muestra de sus malévolos planes la dice el Señor, mi palabra no halla cabida en ustedes, si bien es cierto que la Palabra desciende como la lluvia que riega toda la tierra, sin embargo, el corazón de estos judíos era como la roca por la cual el agua resbala sin lograr penetrar ni una sola gota.

¿Cómo podía hallar cabida la palabra de Cristo en unos corazones que estaban llenos de odio y de venganza? ¿Cómo podemos decir que amamos a DIOS si Su Palabra no tiene cabida en nuestros corazones?

Hay muchos que profesan ser creyentes, pero no dejan lugar a la palabra de Cristo para que obre, porque tienen el corazón ocupado por otras cosas. Ahora bien, donde la palabra de Jesús no tiene cabida nada bueno puede esperarse, ya que quedará demasiado espacio para toda clase de iniquidad. Mateo 15:19.

La palabra de Cristo requiere un lugar en el corazón, no sólo para morar como en su propia casa, sino también para obrar, lugar donde implantar la gracia y expulsar el pecado, y para reinar, al hacerse norma de nuestra vida, por ello es que Jesús le dijo a Nicodemo que es necesario nacer de nuevo, porque es únicamente cuando DIOS nos hace nacer de nuevo que el viejo corazón de piedra es transformado, para ahora si poder recibir la Palabra. Ezequiel 11:19.

Si la palabra de DIOS, toda, NO tiene cabida en nosotros, tal vez es porque aún no hemos nacido de nuevo.

Jesús continúa diciéndoles: 38 Yo hablo lo que he visto cerca del Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído cerca de vuestro padre.

Jesús hace un contraste enorme entre su proceder y el proceder de los judíos, los va preparando para la nada grata sorpresa de su verdadera paternidad, por ello es que les deja en claro que Él hace lo que El Padre, la primera persona de la Trinidad le dice que haga, pero que ellos, los judíos hacen lo que de su padre han recibido.

Los judíos percibieron de inmediato la distinción de paternidad que Jesús estaba marcando por eso de inmediato replicaron: 39 Respondieron y le dijeron: Nuestro padre es Abraham.

Lo que los judíos hacían era descartar una mala procedencia, pero aun no entendían a fondo al Señor, su afirmación ahora no solo era que descendían de Abraham, sino que eran hijos de Abraham padre en todo el sentido de la palabra, no sólo físicamente sino también espiritualmente; en consecuencia, somos espiritualmente libres y no necesitamos ser liberados de la esclavitud. Se consideran a sí mismos como la descendencia espiritual de Abraham, algo que la semana pasada entendimos no es así.

Por eso Jesús les responde 39b Si fueseis hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais. Antes de que pensemos que Jesús está afirmando que las buenas obras salvan, aclaremos que las obras de Abraham son el fruto de su justificación por su relación de Fe con DIOS. Santiago 2:21-24.

Hace tiempo que hemos dejado en claro que son las dos facetas de la Fe, la faceta interna: creerle a DIOS, la faceta externa: mostrar buenas obras por creer, ambas son necesarias, ambas son inseparables en la fe salvífica, así que Jesús no estaba afirmando que las obras salvan, estaba dando a entender que no tenían el segundo aspecto de la Fe.

El fruto de creerle a DIOS para Abraham fue entre otras cosas más:

·         Confiar que sus planes son mejores que los suyos. Génesis 12:1-4.
·         Confiar en que siempre cumple sus promesas. Génesis 17:23-24.
·         Confiar al grado, de no negar a entregar a su hijo. Génesis 22:1-18.

No por nada Abraham es considerado el padre de la fe, y es el primero en ser llamado amigo de DIOS. Isaías 41:8. Las 3 grandes religiones monoteístas del mundo: el judaísmo, el islamismo y el cristianismo tenemos en común al padre de la Fe.



Los judíos por supuesto que sabían estos y muchos otros actos buenos y generosos de Abraham, por ello las siguientes palabras del Señor fueron recibidas con aun más dureza y rechazo: 40 Pero ahora procuráis matarme a mí, hombre que os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios; no hizo esto Abraham. 

En contraste con Abraham que le creyó a DIOS, hospedó ángeles, entregó a su hijo, estos supuesto hijos suyos lo que hacían era tramar la muerte de Jesús hombre (hablando de su parte humana, la parte divina no puede morir) quien fue el enviado por DIOS para hablarnos la verdad que ha escuchado de DIOS mismo.

Para rematar, les repite la insinuación que no tienen el mismo padre: 41 Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Esto es, en esencia, una repetición de las palabras de Jesús referidas en el versículo 38; sólo que comienza a resultar más claro quién es este padre de los judíos: es la clase de padre que los estimula a matar al Hijo único de Dios.

Esto resulta claro del versículo 40. El hecho mismo de que Jesús todavía no les dice directamente a quien se refiere cuando les dice su padre, impacienta e indigna todavía más a los judíos. Por ello lo interrumpen abruptamente para responder con ofensas. 41b Entonces le dijeron: Nosotros no somos nacidos de fornicación; un padre tenemos, que es Dios.

El último recurso de aquellos que se quedan sin argumentos es el insulto, a eso estaban recurriendo los judíos, el nacido de fornicación, es aquel concebido de una relación ilícita, como el adulterio, la fornicación o la violación, a esto estaban llegando, a insultar a Jesús dudando de su procedencia.

Hay la falsa historia, desde los días de Jesús mismo, que en realidad no nació de manera virginal, que fue el producto de la violación de una joven judía por parte de un soldado romano, por ello entre otras cosas, es que los judíos no creen en Jesús lo consideran un ilegitimo, y lo insultaban con ello.

Pero, además, como para darle más fuerza a su insulto, se hacían así mismos como hijos de DIOS, tal vez apelando a pasajes como Malaquías 2:10.  Es como si le estuvieran diciendo: nosotros sabemos que nuestro padre es DIOS, tu ni conociste a tu padre porque naciste de fornicación.

Jesús, como era su costumbre, en lugar de refutar o contra atacar los insultos, les contesta con palabras llenas de sabiduría que los dejan aun en mayor humillación: 42 Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me amaríais; porque yo de Dios he salido, y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió.

Llegamos aquí al clímax de nuestro sermón, las palabras que Jesús les lanza a los judíos, son un estándar, una medida para todo ser humano que dice amar a DIOS, es la evidencia necesaria, pues no todo aquel que le diga Señor, Señor entrará en el reino de los cielos.

En primer lugar, para los judíos fue la manera en que derribo sus pretensiones de ser hijos de DIOS, Si Dios fuera su Padre real y espiritual, la consecuencia es que le amarían a él. Al amarlo, también amarían a su Hijo, Jesús. Pero lo odian; por tanto, también odian al Padre, y no son sus verdaderos hijos. 1ª Juan. 5:1.

Jesús les estaba una vez más revelando su procedencia, contrario a lo que los teólogos liberales piensan, Jesús SI estaba muy consciente de su divinidad, de su propósito y destino planeado desde antes de que fuera creada la tierra.

Yo de DIOS he salido, habla de su procedencia divina, y he venido habla de su Encarnación con el propósito de poder efectuar la redención de sus elegidos, No he venido de mí mismo, nuevamente recalca que cumple a la perfección la voluntad del Padre, El que Le envió.

Las palabras que más eco deben hacer el día de hoy en nuestros corazones y que es mi oración recapacitemos y meditemos en ellas: si nuestro Padre es DIOS ciertamente amaríamos a Jesús.

Hoy en día son muchos los que afirman ser hijos de DIOS, hay hasta quienes afirman que TODOS somos hijos de DIOS, basta dicen ellos con que seas un ser humano, por consecuencia ya eres un hijo de DIOS, no hay nada más alejado de la verdad de la Escritura.

Como la semana pasada entendimos somos hijos aquellos que hemos recibido la promesa es decir que el Espíritu Santo, pero si somos hijos es necesario que tengamos una característica que nos distinga: El amor a Cristo.

Amar a Cristo es la característica que distingue a un hijo de DIOS, pero no un amor sentimental o subjetivo, no podemos decir que le amamos a nuestra manera, no es así, nosotros no somos quienes dictan las reglas, es DIOS por medio de su Palabra, la forma de saber si amamos a Cristo es viendo que dice la Escritura que hacen aquellos que le aman: Juan 14:15.

Hay personas que piensan que amar es rendirle todo a DIOS, hasta hay un canto de JAR que lo dice una y otra vez: “Yo me rindo a Él”.

Sin embargo, debemos de ir más allá de la rendición, pues somos su amada su esposa no su secuestrada.  Esto no quiere decir que rendir todo a DIOS este mal, pero hay mucho más que eso en nuestra relación con Él, nadie quiere tener un conyugue frio, sin amor ni sentimientos, pero eso sí fiel y resignado que no te dejara y te servirá…pero sin afectos, sin amor, solo rendido a ti.

Todo ser humano desea un conyugue que le desee, eso es un anhelo inherente en nuestra naturaleza que DIOS puso ahí, pues somos hechos a su imagen, DIOS anhela una esposa que más que otra cosa le desee, le ame y se derrita de pasión por Él.

Que más que una imposición o un requisito, el leer la biblia, el congregarnos, el orar, el cantar alabanzas y todas las demás actividades espirituales, si es que las hacemos regularmente, sean una expresión de amor a Cristo y no solo un pesado deber religioso.

En esta época hay muchos ejemplos de maridos que por darle TODO a su familia, salen todo el día, toda la semana, todo el mes, todo el año a trabajar para suplir las necesidades, en casa no falta nada, comida, ropa, auto, dinero, bienes, etc. Excepto algo: ÉL marido mismo. Y ten por seguro que muchas esposas cambiarían sin pensarlo dos veces todas estas cosas porque su marido estuviera en casa con la familia.

Si decimos que somos hijos de DIOS, pero no guardamos sus mandamientos, estamos cayendo en una seria contradicción, y es un gran riesgo, creer que somos hijos y herederos cuando en realidad vamos camino al desastre y la condenación eterna. 1ª Juan 5:3.

Jesús dijo que si lo amamos vamos a guardar sus mandamientos, amar a Cristo, fomentar nuestra relación con Él por medio de la lectura de la Palabra, de la oración, de congregarnos, etc. va a traer como resultado irremisible el guardar sus mandamientos, no al revés.

Si Fracasamos En Guardar Los Mandamientos, Es Un Síntoma Del Problema (Falta De Relación Con Cristo) No Es El Problema En Sí.

La verdadera cuestión al desobedecer a DIOS en sus mandamientos es la falta de amor, si nos esforzamos más por obedecer que por amarle, que no nos sorprenda el fallar una y otra vez.

El remedio para la obediencia no es tratar de obedecerle, es amarle más, cada día más, como Abraham que confió siempre, como David que compuso Salmos, como Elías, como Eliseo, como la sulamita del libro de Cantares, pero surge una gran pregunta al respecto ¿Cómo puede crecer nuestro amor a nuestro Padre Celestial?

Conocerle Es Amarle.

Cuando se le preguntó a Jesús cuál era el mandamiento más grande que se había dado, Jesús dijo que era amarle. El amor de una persona hacia Dios es directamente proporcional a su conocimiento de Él. No podemos amar a alguien que no conocemos, siempre lo hemos recalcado, pero mientras más conocemos a alguien más le vamos a amar. Mateo 22:36-38.

Por Eso, El Conocer A DIOS Íntimamente, Es Lo Más Importante Que Podemos Hacer En Nuestras Vidas.

Si te sientes débil en tu amor por tu Padre Celestial, pídele al Espíritu Santo que te revele al Padre de una forma más plena cada día a través de cada circunstancia que venga a tu vida, ese es su ministerio y lo va a hacer, ten la seguridad de ello.

Si estás hambriento de conocer a DIOS, Él se va a dejar conocer y conforme le llegues a conocer más, más le vas a amar y mientras más le ames más y más fácil será cumplir sus mandamientos y no serás tú, será Cristo en ti.

Nuestro concepto de DIOS debe ser renovado, de ese DIOS enojón, que no nos acepta, que demanda todo de nosotros, por el concepto del DIOS de amor, que nos amó hasta la muerte y muerte de Cruz y que pase lo que pase nos seguirá amando por la eternidad.

Mientras más le conozcas, más lo vas a amar y mientras más lo ames, más lo vas querer seguir conociendo, será un ciclo interminable de amor.

Si decimos que somos hijos de DIOS, pero no amamos a Cristo demostrando ese amor por medio de la obediencia a su voluntad, no somos mejores que los fariseos que insultaban a Jesús diciéndole hijo de fornicación, tal vez no lo insultemos a palabras hirientes y blasfemos como las de los fariseos, pero nuestra conducta, tenlo por seguro es ofensiva a su perfecta justicia y santidad.


Un Dios Santo 11: Contender con Dios Parte 1. Habacuc 1:2-4.

La máxima expresión de la ira y la justicia de Dios se pueden ver en la cruz del calvario, es ahí donde la justicia santa de Dios se hace ...